Juanes: El astronauta colombiano que busca el amor eterno

entrevista

El sueño de Juanes, como el de muchos chicos de su época bajo el influjo de la conquista espacial, era ser astronauta. Y el sueño del pequeño nacido en el pueblito de Carolina del Príncipe, al norte de Antioquía, Colombia, se convertiría en realidad décadas más tarde. Hoy Juanes es el astronauta protagonista de Mis planes son amarte, el álbum audiovisual (CD+DVD) lanzado en mayo pasado, un producto innovador y ambicioso que combina 12 canciones y un filme completo, que conforman el primer lanzamiento audiovisual de un artista latinoamericano. Juanes se crió en Carolina junto a sus padres y hermanos, escuchando los tangos de Gardel y el folklore de grupos como Los Visconti y, más tarde, los Chalchaleros hasta que, siendo adolescente, se mudó a Medellín. La gran ciudad le reveló ritmos e historias más pesadas e inquietantes. Formó, en 1988, una banda de hard rock llamada Ekhymosis, con la que llegó a editar cinco discos. A fines de la década del 90, llegaría el cansancio de intentar trascender fuera de las fronteras de su país y la decisión de emprender esa tarea en soledad. Con el nuevo siglo, sus demos cayeron en las manos del músico y productor argentino Gustavo Santaolalla, quien decidió trabajar con él.

El primer álbum que produjeron juntos fue Fijate bien (2000), que resultó una revelación y se llevó tres premios Grammy latinos, acaparando la atención de los medios latinoamericanos. El disco siguiente, Un álbum normal (2002), continuó la senda del éxito con un hit single como “A Dios le pido” y fue certificado Platino en varios países. Juanes ya estaba listo para el éxito global, que llegó, en 2004, de la mano de Mi sangre. El álbum fue un bombazo comercial en todo el mundo, impulsado por el single “La camisa negra”. El resto es historia conocida, el suceso internacional, el respeto de todos sus colegas, hasta la exclusiva distinción de ser el único artista latinoamericano que fue invitado a subir al escenario y tocar con Los Rolling Stones, durante su última gira por el continente, el año pasado. “Mi nuevo álbum es un disco visual, son doce canciones y doce videos que están unidos por puentes narrativos. Es una especie de película, aunque realmente no lo es. Técnicamente es un álbum de canciones, pero los videos funcionan como piezas que se van uniendo entre ellas y cuentan una historia. Hay un hilo conductor y es la historia de un astronauta colombiano que aterriza en tiempos actuales en Medellín, que está en la búsqueda de su diosa indígena, ese amor eterno a través del tiempo y del espacio. Y la música es parte de lo que yo he venido desarrollando todos estos años”, concluye Juanes definiendo Mis planes son amarte en sus propias palabras. “Para mí la idea de hacer un álbum conceptual y apostarle al arte tiene que ver con mi inclinación hacia las artes, hacia la idea de poder hacer algo que creativamente vaya al extremo y rompa el molde de lo establecido. También, con la manera en que hoy consumimos la música en teléfonos, en tabletas, de una forma mucho más personal. Digamos que, a nuestro tiempo, nos inspiró esta idea de ponerle a cada canción una cara, pero, además de eso, contar una historia que se iba uniendo entre canción y canción, con hilos conductores, casi como una especie de película. Nos emocionaba mucho hacer algo diferente”. En Mis planes son amarte Juanes plasma varias de sus obsesiones, como la búsqueda del amor eterno, la posibilidad de vida extraterrestre y la búsqueda de una espiritualidad superior. Para materializar esas obsesiones, se inspiró en el cine y en los clásicos que lo marcaron indeleblemente: “Me gusta mucho el cine, aunque no tengo mucho tiempo de ir a ver películas. Trato de verlas en mi tableta, cuando puedo, o en mi casa. The Wall, de Pink Floyd, fue una película que me marcó profundamente. De las últimas que vi, una que me gustó mucho es Moonlight, me parece muy buena. Recientemente, volví a ver 2001 Odisea del espacio, de Stanley Kubrick. De hecho, previamente a la grabación, el director Kacho López, todo el equipo y yo quisimos ver esta película, para alimentarnos un poco de la fotografía, de los ambientes y de todo lo que está en esa obra maestra.” Otro aspecto sorprendente de este disco es que Juanes cuenta con la colaboración del artista californiano Jason “Poo Bear” Boyd, junto a quien escribió “Goodbye For Now”, lo que implicó la grabación, por primera vez, de un tema cantado en inglés: “Para mí, la idea de hacer esta canción en inglés es más como un sueño cumplido. Creo que sí puede haber una apertura, pero todo depende, no es como una canción que se pretenda lanzar con bombos y platillos, no es que se pretenda ir para otros lados o que yo me ponga a hacer todo un álbum en inglés. Son proyectos que he querido hacer siempre y ahora me sentí capaz de poder manejar el idioma. La verdad fue que mme enamoré de la canción y quise lanzarla”. Preocupado por las calamidades de nuestro planeta, comenzó a trabajar desde 1999 en distintas iniciativas humanitarias. Una de ellas es Mi Sangre, una fundación que brinda ayuda a las víctimas de minas antipersonales –gran problema en Colombia– y otras formas de violencia: “Brindamos apoyo social y psicológico a las personas, víctimas de estas minas. Como todo, comenzamos con poco, pero, luego de varios años de trabajo, hemos crecido. Ahora tenemos apoyo gubernamental y de distintas instituciones, que nos permite mantener en actividad varios programas que están ayudando a mucha gente”. Otra iniciativa de gran repercusión internacional fueron sus multitudinarios conciertos gratuitos “Paz sin fronteras”, impulsados junto a la participación de otros artistas como Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Carlos Vives y Juan Luis Guerra, entre muchos otros. El primer concierto fue en 2008, con motivo de la crisis diplomática entre Ecuador, Venezuela y Colombia. Juanes eligió el Puente internacional Simón Bolívar, en la frontera entre Colombia y Venezuela. Posteriormente, en 2009, repetiría la experiencia en la mítica Plaza de la Revolución, en La Habana, Cuba, con una audiencia histórica de más de un millón de personas. Por este concierto, Juanes y varios de los artistas participantes recibieron serias amenazas de los exiliados cubanos en Miami. Esa preocupación sigue vigente más que nunca ante los desafíos del mundo de hoy, cuando se multiplican los conflictos y la violencia: “Yo creo que el mundo va en una dirección totalmente errónea pues todo lo que está pasando es muy fuerte: las guerras en Medio Oriente, las guerras con Corea del Norte, lo que está pasando en Venezuela. En otros países si no es una cosa es la otra. La corrupción es el mal más grande de todos. Ojalá que no tengamos que tocar fondo para darnos cuenta de que hay otras maneras de arreglar las cosas que no sea a través de la división y la soberbia, sino de la comunicación y la unión entre todos. Latinoamérica es el continente del triunfo, de la fuerza, del talante, de la pasión, de las ganas. Creo que hemos estado siempre en una constante evolución y bajo un constante deseo de superación; obviamente no ha sido fácil, porque es que no es fácil nada en la vida, pero siento que aquí el futuro es inmenso y que hay que ver eso como una gran oportunidad para hacer cosas nuevas y grandes.”.