JULIETA ORTEGA: Una mujer con estilo

nota

–¿Cómo apareció la idea de crear una marca de pijamas?
La idea de crear una marca de pijamas apareció por mi gusto por este tipo de ropa cómoda, tanto para estar adentro como para salir por el barrio. Los pantalones que no ajustan, las remeras suaves, los géneros livianos. Es ropa con la que vivo: la conozco, me encanta y tengo miles de pantalones de pijama y remeras sueltas para usar arriba.
–¿Cómo son los roles en Jota & Co y cómo es, a grandes rasgos, la dinámica de trabajo? Yo aporto los diseños, mi socia, la ilustradora Fernanda Cohen dibuja las estampas. Ella me manda todo por mail, yo le hago una devolución… hasta que llegamos a tener alrededor de ocho estampas diferentes y ahí, entre las dos, pensamos qué estampa es para cada prenda. Vamos a comprar las telas, se mandan a hacer las muestras y por último mandamos los rollos de tela al estampador. Recién ahí se manda a confeccionar.
–Si bien no se la puede calificar como un ícono de la moda, Julieta, al igual que su hermana Rosario Ortega y su mamá, Evangelina Salazar, suele estar impecable en cada una de sus apariciones públicas y es un referente estético para varias mujeres de su generación. Incontables tapas de revistas y marcas de ropa o maquillaje la han tenido como figura. ¿Cómo ha sido históricamente su relación con el mundo de la moda? Siempre me gustó la moda, pero sobre todo los buenos géneros. Suelo tocar la ropa de la gente mientras converso con alguien. Puedo hasta llegar a buscar la etiqueta para ver qué género es, cómo está compuesta. Es más que seguir tendencias. Me pasa otra cosa. Me gusta la ropa simple, sin tanta información. Prefiero los géneros nobles, la buena confección, la ropa que no pincha, ni ajusta, ni molesta en ningún lado. Creo mucho en el estilo personal de cada uno. Y de cómo uno elige presentarse al mundo, salir a la vida. O en el caso de Jota, qué elige para no presentarse ante nadie.
–¿Hay un tipo de mujer definido al que apunte su marca? ¡Jota & Co está apuntado a la mujer de entre 17 y 70 años! (Risas)
–No tiene límites… Es que la ropa de descanso no tiene edad. Pensamos en edades cuando hacemos las estampas, claro. En la primera colección, hicimos una casaca pantalón de bicicletas negras, muy sobrio, sobre rayón arena que tenía algo de gris. Supimos que ese era el modelo que elegirían las mujeres más grandes (de hecho, el modelo lleva el nombre de mi madre) y además de mujeres grandes, terminó siendo el modelo más vendido también entre chicas más jóvenes. Susana Giménez lo usó en la tapa de su revista y me mandó un mensaje hermoso, diciendo que no se lo sacaba en todo el día.
–Y ¿cuáles son las situaciones más propicias para usar sus prendas? Son prendas para usar puertas adentro, para cambiarte la ropa de calle apenas llegás a casa, pero también para salir a la mañana a llevar a tu hijo al colegio con algo arriba, para ir al kiosco si tenés un antojo de madrugada, o para decidir, un domingo, ¡que no pensás vestirte en todo el día! Julieta formó parte, desde su regreso a la Argentina en 1993, después de muchos años viviendo en distintas ciudades de Estados Unidos, de tiras televisivas de enorme repercusión como la clásica Amigos son los amigos, Son o se hacen (en la que interpretaba a una lesbiana en pareja con la actriz Carolina Fal), Sol Negro, Disputas (en la que jugó otro papel difícil como es el de prostituta), Vulnerables, y las más recientes, Graduados o Viudas e hijos del rock & roll. También hizo cine, involucrándose en proyectos increíblemente diversos, que abarcan desde una pequeña aparición en la célebre Carlito’s way de Brian De Palma, a roles de registro muy complejo en pequeñas producciones como Animalada, dirigida por el escritor, cineasta y músico Sergio Bizzio o Verano maldito, de su hermano Luis Ortega. Últimamente volvió al teatro con Deseo, obra del español Miguel del Arco, coprotagonizada por Juan Gil Navarro, Alejandro Paker y Moro Anghileri.
–¿Cómo fue su experiencia en Deseo? La obra terminó hace poquito y fue una gran experiencia. No actuaba en teatro desde hacía mucho y fue reconfortante volver con estos compañeros, en plena calle Corrientes y que la experiencia haya sido feliz.
–Y ahora está en otro proyecto televisivo… Sí, una miniserie dirigida por Bruno Stagnaro, llamada Un gallo para Esculapio. Es un director con el que siempre quise trabajar, me hace feliz. La protagonizan Luis Brandoni y Peter Lanzani.
–Sé que le gusta leer, ¿en qué anda por estos días? Tengo en mi mesa de luz en este momento varios libros: Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlín, Las primas, de Aurora Venturini y Las Chicas, de Emma Cline.
–¿Me habla un poco sobre su familia? Cuando estuve frente a las fotos del lanzamiento de su marca, se me hizo bastante impresionante verlos a todos allí, en lo que parecía un apoyo incondicional… Mi familia está siempre. Nos apoyamos mucho entre nosotros. Ante cualquier estreno, lanzamiento, inquietud, lo que sea. Nos vemos seguido, pero el día de encuentro seguro es el domingo. Mi padre es un gran asador. Invitamos amigos, siempre hay niños, se habla de la vida, del trabajo… la verdad es que no me imagino la vida sin hermanos. Fueron siempre una parte tan enorme de mi vida, que no sé cómo sería la vida sin ellos. Mucho más solitaria, seguro. Y mis padres han trabajado siempre para que nos mantengamos unidos. Tengo mi raíz ahí. Me sentí siempre con la fortaleza para hacer cualquier cosa que soñara, para dar un salto en el aire y saber que tenía quien me atajara. Esa es la hermosura de la familia.