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Facundo Manes: Las intrincadas redes cerebrales

FACUNDO MANES es neurólogo, neurocientífico, presidente de la Fundación Ineco y rector de la Universidad Favaloro. Su último libro, Usar el cerebro –escrito en colaboración con Mateo Niro–, enseña a conocerlo, cuidarlo y aprovecharlo

Por Florencia Álvarez


–¿De qué cosas se van a enterar los lectores al leer Usar el cerebro?
El objetivo del libro está revelado de alguna manera en el subtítulo: “Conocer nuestra mente para vivir mejor”. Usar el cerebro aborda, desde las neurociencias, grandes interrogantes que se hicieron desde hace siglos disciplinas tales como la filosofía, la religión y el arte: ¿qué es la conciencia?, ¿por qué recordamos y por qué olvidamos?, ¿cómo tomamos las decisiones?, entre tantísimos otros. Este abordaje científico que hacen las neurociencias permite comenzar a comprender ciertos procesos de la mente y este libro colabora a que los conozcamos. Y conocer sobre algo nos ayuda a que lo usemos mejor, cuidemos más, aprovechemos cabalmente.
–¿Qué estudian la neurociencias específicamente y de qué manera se investiga el cerebro?
Las neurociencias cognitivas estudian la organización y el funcionamiento del sistema nervioso y cómo los diferentes elementos del cerebro interactúan y dan origen a la conducta de los seres humanos. Hasta hace unas décadas, los estudios sobre el cerebro debían realizarse a partir de lesiones o en personas ya fallecidas; hoy, gracias al avance de la tecnología, las investigaciones sobre la actividad cerebral pueden realizarse in vivo, por ejemplo, a través de la Resonancia Magnética Funcional. Las neurociencias trabajan de manera integrada a través de disciplinas tales como la psicología, la filosofía, la biología, la física, la matemática, las ciencias sociales y la medicina, entre muchas otras.
–¿Cuáles son los avances más importantes en la materia de los últimos años?
El cerebro humano es el elemento más complejo del universo. Eso permite ciertos avances sorprensorprendentes en el conocimiento de las neurociencias pero también debemos decir que es más lo que no se sabe que lo que se sabe. Respecto de esto, por ejemplo, no tenemos una teoría general que explique el funcionamiento del cerebro. Tampoco sabemos cómo las neuronas y sus conexiones dan lugar a nuestra experiencia mental, a ese proceso íntimo, personal y subjetivo que es propio de cada uno de nosotros al experimentar o vivir una situación dada. A pesar de tal complejidad, las neurociencias han arribado a conocimientos claves: distintos estudios han permitido reconocer que la capacidad de percibir las intenciones, los deseos y las creencias de otros es una habilidad que aparece alrededor de los cuatro años; también, que el cerebro es un órgano plástico que alcanza su madurez entre la segunda y tercera década de la vida; han realizado aportes considerables para el reconocimiento de las intenciones de los demás y de los distintos componentes de la empatía, de las áreas críticas del lenguaje, de los mecanismos cerebrales de la emoción y de los circuitos neuronales involucrados en ver e interpretar el mundo que nos rodea. También obtuvieron avances significativos en el conocimiento del correlato neural de decisiones morales y de las moléculas que consolidan o borran los recuerdos, en la detección temprana de enfermedades psiquiátricas y neurológicas, entre muchos otros.
–¿Cuál es la función primordial del cerebro en el cuerpo humano?
Los seres humanos somos “cerebros con patas”. Cada aspecto del comportamiento se lleva a cabo por el cerebro: desde respirar, hablar por teléfono o leer esta entrevista hasta pensar las más sofisticadas teorías filosóficas. El cerebro da forma a nuestros pensamientos, recuerdos, sentimientos, creencias, percepciones, esperanzas, sueños e imaginación, es la sede de nuestros deseos, odios y amores y es el responsable de lo que vemos, oímos, tocamos, olemos, degustamos y de todo movimiento que realizamos.
–¿Es cierto que sólo utilizamos el 10% de la capacidad del cerebro? ¿Por qué desperdiciaríamos el 90% restante?
No, es falso. Si eso fuera así, podríamos remover el otro 90% y no deberíamos observar cambios. A veces digo como broma que quizás el que inventó eso usaba sólo el 10%.
–En Usar el cerebro, usted afirma que los seres humanos, a medida que pasan las generaciones, nos vamos haciendo más inteligentes. ¿Cómo explica el fenómeno?
Se llama Efecto Flynn y muestra que cada generación obtiene puntajes más altos en pruebas de inteligencia que su generación anterior. Las hipótesis acerca de por qué sucede esto son diversas, pero las más consistentes manifiestan que se debe a múltiples factores, como son las mejoras en la nutrición y la mayor complejidad del contexto, entre otros.
–¿Cuál es la tarea del hemisferio derecho y cuál la del izquierdo?
El cerebro trabaja en red, pero existe cierta especialización de las funciones de los hemisferios. Se sabe, por ejemplo, que el hemisferio izquierdo del cerebro se especializa en el lenguaje y en el pensamiento lógico, mientras que el hemisferio derecho es experto en la percepción visual, en el procesamiento espacial, en el arte, la creatividad y en el procesamiento holístico de la información.
–En pocas palabras, ¿cómo es el proceso de perceppercepción?
Es muy complejo. El cerebro destina aproximadamente el 25% de su actividad y más de treinta áreas distintas solamente para la percepción visual. El proceso de percepción, no sólo para la visión sino para todos los sentidos, se lleva a cabo de manera organizada y jerárquica: cada sistema pasa por distintas “estaciones” en el cerebro de donde se extraen diversos patrones de información imprescindibles para poder percibir el mundo que nos rodea y, a medida que esta pasa de una estación a la siguiente, se complejiza. Si bien en general se entiende que vemos con los ojos y escuchamos con los oídos, lo cierto es que la información que aportan esos órganos sensoriales no sería demasiada sin lo que puede hacer nuestro cerebro a partir de eso. Muchas veces se cree que lo que observamos es un fiel reflejo del mundo externo, aunque lo que sucede es que aquello que percibimos es una construcción realizada por el cerebro humano.
–¿De qué manera el cerebro descifra el lenguaje?
El lenguaje humano funciona a partir de complejísimas redes cerebrales, e involucra dos centros clave: el área de Broca, asociada a la producción de lenguaje, y el área de Wernicke, asociada a la comprensión del lenguaje. Una pregunta central es si estos delicados procesos neurales se fueron refinando a partir de circuitos cerebrales ya desarrollados en nuestros antecesores, o si la aparición de estas estructuras fue más próxima a nosotros en el tiempo. La aparición del lenguaje de las palabras como modo de comunicación primaria, al reemplazar una dependencia previa en gestos manuales y sonidos rudimentarios, influyó decisivamente en la dominancia de nuestra especie sobre otras en el planeta.
–¿Qué ocurre con la habilidad mental a medida que pasan los años?
La velocidad de procesamiento, la capacidad de manipular información y los nuevos aprendizajes son algunas de las habilidades que sufren una declinación con el paso del tiempo. Más lentamente lo hacen los conocimientos generales, el vocabulario y el conocimiento semántico. Pero existen otras funciones cognitivas como por ejemplo el procesamiento emocional, la capacidad para ponerse en el lugar del otro y la capacidad de atribuir estados mentales a otros individuos, que se mantienen intactas con el correr del tiempo.
–¿Cuáles son las principales recomendaciones para mantener el cerebro en forma?
Todo lo que le hace bien al corazón –tener una alimentación sana, realizar ejercicio físico, descansar bien, etc.– le hace bien al cerebro. Pero al cerebro también le hace muy bien lo siguiente: emprender desafíos intelectuales y tener una vida social activa.

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