Proceso de registro

Con su propio Nombre

Fue el artista más vendido de la Argentina en 2012. A fines de 2013, su nuevo disco logró el triple platino en menos de un mes. A los 30 años, Abel Pintos está en su mejor momento

Por Flora de la Iglesia


–¿Por qué decidió bautizar a su noveno álbum con el nombre de Abel?
Antes de empezar a escribir las canciones pensé en que quería hablar de aceptar cosas en todos los órdenes de la vida. Considero que cada una de las cosas que uno acepta termina quedando para los demás detrás de nuestro nombre como símbolo de todo eso. Luego, cuando empecé a trabajar en las canciones, sobre todo cuando tomé la responsabilidad de producir el disco completamente, que no lo había hecho nunca, terminé aceptando a nivel artístico y musical cosas muy significativas para mí. Ahí decidí que llevaría mi nombre.
–¿Cuáles son esas cosas que terminó aceptando al finalizar el disco?
Principalmente, libertad a la hora creativa. Empecé a sentir que el público estaba haciendo más foco en las cosas que digo y en cómo las digo, que en la estética musical. Todas las canciones de mi carrera que se convirtieron en muy populares son de géneros distintos. Y al mismo tiempo, fueron después interpretadas por grupos de distintos estilos, y esas versiones tuvieron a su vez mucho éxito. Entenderlo de esa manera me permitió crear más allá de los géneros.
–Hablando de géneros, este disco se aleja del folclore, es más melódico, más romántico, ¿cómo es su relación actual con el estilo musical que lo vio nacer como artista?
Me alejo de lo tradicionalista más que del folclore, todos los músicos tenemos un género madre y para mí es el folclore. O al menos mi forma de interpretar, de crear y de entenderlo. Cuando compongo busco crear nuevas estructuras y dar una nueva interpretación con el fin de aportar otro punto de vista, nada más.
–Empezó cantando canciones de otros, pero hace tiempo que ya escribe sus letras y música, ¿qué lo inspira, sobre qué cosas le gusta escribir?
Soy muy autorreferencial, no tanto en el contexto literal de las canciones, sí en el mensaje, en cómo opino y siento respecto a lo que la historia de la canción está relatando. Quiero decir que no viví todas las historias que escribo, pero sí cada canción tiene mi forma de abordar esa historia. Me pasa lo mismo que a los autores de los libros, si Stephen King hubiera vivido todo lo que escribió, pobrecito, habría que ir a abrazarlo.
–¿Quién fue su mayor inspiración musical?
Mercedes Sosa fue la artista que a través de la música me puso en contacto con mis emociones. Siempre me gustó la música y escuché mucho antes de Mercedes, pero cuando la escuché a ella me emocioné por primera vez con la música, fue siendo muy chico y fue por ella que empecé a cantar.
–En este momento hay muchos artistas que participan de eventos organizados por el gobierno y cobran mucha plata, ¿cuál es su posición en relación a eso?
Es un tema delicado: los artistas son personas, por lo tanto pueden tener el lineamiento político que quieran; segundo, nadie puede juzgar lo que uno cobra o no en su trabajo; tercero, no estoy de acuerdo con que un músico le cobre a un productor independiente un caché determinado, y a un gobierno, porque es gobierno, le cobre más, ahí sí estoy en contra. Después, creo que cada uno puede hacer lo que quiera haciéndose cargo de la bajada de línea que haga en ese lugar.
–¿Alguna vez se imaginó haciendo otra cosa que no sea cantar?
No, aunque he hecho otras cosas. Fui carnicero, verdulero, canillita o he pelado camarones. Me crié en un pueblo de puerto, Ingeniero White, entonces, en las temporadas de verano, pelábamos camarones o langostinos, pero no me veía haciendo ninguna de esas cosas durante toda mi vida.

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