Proceso de registro

En el horrible mundo de nombres falsos y lentes oscuros

por Carlos Salatino
Hugh Laurie acaba de presentar su primera placa de blues: Let Them Talk

 

Se podría presuponer que un actor que decide incursionar en la música, se apoya en su popularidad para que su trabajo sea considerado. Muchas veces, ayudados por estudios de mercado, estos trabajos sólo sirven como datos pintorescos dentro de sus carreras artísticas. Hay varios casos que escapan a esta tónica, entre los que se podrían mencionar entre otros a James Darren o William Shatner quienes, catapultados por sus labores en series de televisión asumieron, no obstante, sus trabajos en la música con respeto y dignidad. A esta lista habrá que sumar a Hugh Laurie, quien desde su primer álbum como solista demuestra que es un músico que sorprende en su labor como pianista y, sobre todo, como cantante. Grabado en Nueva Orleáns y acompañado por una banda de notables músicos de sesión, con arreglos de bronces del inigualable Allen Toussaint y teniendo como voces invitadas nada menos que a las de su ídolo Dr. John, Irma Thomas y Tom Jones, Laurie escapa al parámetro de mero intérprete, para adentrarse con su decir en un género tan carnal y espiritual a la vez, como lo es el blues. La voz de Laurie encuentra un punto exacto de interpretación para cada uno de los temas, todos clásicos del género, como St. James Infirmary, Buddy Bolden´s Blues, Six Cold Feet, Joshua Fit The Battle of Jericó, Swanee River o It Ain´t Necessarily So. Un disco que sorprende gratamente, tanto en la producción como en la interpretación de este inglés que, si decidiera abandonar la actuación tiene un camino asegurado en la música.
 
¿Qué es lo que puede ofrecer un actor que canta nada menos que blues, un género tan simple y a la vez tan complicado por sus connotaciones no sólo musicales sino, también, sociales? ¿Y si a esto le agregamos que este actor es inglés, y es protagonista de una de las series televisivas con más seguidores en todo el mundo de la últimas décadas?
Hugh Laurie, más conocido como Dr. House, más que aceptar el desafío, decidió darse el gusto de lanzarse a interpretar la música que más lo conmueve en la vida, publicando Let Them Talk, un álbum en donde asume el papel principal de cantante y pianista. Con una precisión de cirujano, resolvió que no debía esperar para darse este gusto. Soy una persona que está constantemente esperando que un avión caiga sobre mi cabeza, si no es hoy será mañana", comenta.
Confiado en sí mismo, pero desconfiado del medio en el que se maneja, tomó sus recaudos a la hora de encarar el proyecto: "en la era de Facebook, Twitter y todo lo demás, es difícil confiar en nadie. Hay un regocijo malévolo en la difusión de ciertas cosas. Yo podría decir algo en el estudio de filmación y dos horas más tarde voy a leer lo que dije en la red. Me ha sucedido. A veces me siento paranoico. Yo opero en este mundo horrible de nombres falsos y lentes oscuros. El resultado es que uno no puede ser completamente honesto en cualquier situación. Siempre tengo que pensar en lo que será una salida política o diplomática cuando hablo de algún tema en particular. Por este motivo es que decidí encarar este trabajo solista con mi nombre, asumiendo mi responsabilidad, en vez de escudarme bajo un seudónimo del estilo 'Blind Dr. Hughie' o lo que sea".
Laurie es absolutamente apasionado por el blues, y de hecho se ha ido a Nueva Orleáns para grabar un álbum en el que interpreta quince de sus canciones más queridas, en compañía de un grupo de notables músicos de sesión y con el lujo de contar con las participaciones de su ídolo, el pianista y cantante Dr John, la veterana diva de la canción Irma Thomas y hasta el mismísimo Sir Tom Jones.
Trabajar en este proyecto lo enfrentó ante la disyuntiva de saber si tenía derecho de hacer un disco interpretando blues. Mi esposa me insistió en que no debía ofrecer esto al mundo en un estado de ánimo de disculpa, porque en última instancia, pedir constantemente disculpas por lo que uno hace es agotador. Para mí y para todo el mundo. Mi inclinación natural es ir hacia delante y asumir los costos".
Pero, por supuesto, y a pesar de las excusas, él se disculpa. "Bueno, muchos actores que dieron el salto e intentaron ser cantantes han quedado en este camino, así que estoy muy consciente de que esto es como una escena de Indiana Jones, en la que uno está siendo perseguido en la selva y de ambos lados se ven cráneos clavados en palos, recordatorios de todos los que han tratado de ir de la actuación a la música antes que uno".
En un comunicado puesto a disposición de periodistas, en ocasión de la presentación del álbum, Laurie escribe: "No nací en Alabama en 1890, como seguramente se han dado cuenta. Tampoco me he alimentado a base de granos, cosechado para un patrón, o montado en un vagón de tren. Ninguna gitana le vaticinó algo alguna vez a mi madre cuando nací, y no hay ningún perro demoníaco en mi camino… por lo menos hasta donde sé".
Inteligente y divertido, sin embargo, esta música es realmente su pasión, y afirma que "me da vergüenza decir que no recuerdo dónde estaba yo cuando me enteré de que John Lennon había sido asesinado, pero sí recuerdo dónde estaba cuando escuché que Muddy Waters había muerto. Yo estaba conduciendo mi auto y tuve esta reacción terriblemente egoísta, ya que pensé: "Ahora no voy a poder escucharlo nunca más en vivo".
Por supuesto, la ironía obvia es que el blues es la música de dificultades y los sufrimientos. Entonces, ¿qué podría aportar Laurie al género? "Me desperté esta mañana y descubrí que soy el actor mejor pagado en la televisión americana. Soy un muchacho de manos suaves que madurará hasta ser un hombre mayor de manos suaves. ¿Sé entonces cómo funciona exactamente el sufrimiento?"
"Simplemente dejen que este disco muestre lo que soy en realidad: un inglés de clase media, transgrediendo abiertamente las melodías y la música del mítico sur americano. Y además, como si eso no fuera suficiente, ¡soy un actor! Soy uno de esos bobos mimados que no ha ido ni siquiera a la panadería en más de una década y es incapaz de encontrar el camino al aeropuerto sin un asistente niñera. Y para peor de todo, acabo de romper la regla de oro del arte, de la música y de mi carrera: los actores se supone que deben actuar y los músicos deben ocuparse de la música. Así es como funciona el sistema. No compras pescado en el dentista o le pides al plomero un consejo financiero. Entonces, ¿por qué escuchar a un actor que canta?"
–¿Cómo comenzó su pasión por el blues? Un día, escuché una canción en la radio, estoy convencido de que fue I Can't Quit You Baby por Willie Dixon. Desde ese momento toda mi vida cambió. Un pequeño agujero de gusano se abrió para mí y, como Alicia, caí en el País de Las Maravillas. Desde entonces, el blues me ha hecho reír, llorar, bailar… No puedo decir exactamente todo lo que el blues me ha hecho hacer.
En el centro de este nuevo Reino Mágico, allá bien alto en la montaña (lo que muestra qué tan poco sabía yo en ese entonces) se encontraba la ciudad de Nueva Orleáns. En mi imaginación era un lugar repleto de melodías llenas de música, romance, alegría y desesperación. Su ritmo penetraba en mi torpe mentalidad inglesa y me hacía sentir tan feliz y tan triste al mismo tiempo, que yo simplemente no sabía que hacer conmigo mismo. Nueva Orleáns fue mi Jerusalén.
"Ahora, la pregunta de por qué un inglés adolescente blandito fue tan profundamente tocado por la música que nació de la esclavitud y la opresión en otra ciudad, en otro continente, en otro siglo. No lo sé, es para que una docena de especialistas la contesten antes que yo: desde Alexis Korner a Eric Clapton, desde los Stones hasta Jools Hollands. Lo que siento es que a mí simplemente me sucede."
¿De quienes provienen sus influencias musicales? "Comencé a escuchar a todos los guitarristas que encontré: Charley Patton y Lead Belly, que fue un genio, como lo fueron también Skip James, Stripper Blackwell, todos los Blinds (Lemon Jefferson, Blake, Willie Johnson, Willie McTell), Son House, Lightnin' Hopkins, Bo Diddley, Muddy Waters, y muchos más.
Y luego seguí con los monumentales pianistas: Pete Johnson, Albert Ammons, Meade Lux Lewis, Roosevelt Sykes, Leroy Carr, Jelly Roll Morton, Champion Jack Dupree, Tuts Washington, Willie "The Lion" Smith, Otis Spann, Memphis Slim, Pinetop Perkins, Professor Longhair, James Booker, Allen Toussaint y el increíble Dr. John. Y en cuanto a los cantantes, la lista es enorme, pero cito sólo dos nombres en ella: Ray Charles y Bessie Smith.
Estos tremendos artistas vivieron al día, todos ellos conociendo el precio de la hogaza de pan, y la mayoría pasaron momentos de gran escasez en sus vidas. Es decir, ellos que tienen las verdaderas credenciales para poder hacer blues de manera legítima. Por ello los respeto tanto como a cualquier otro, aunque posiblemente mucho más por esos motivos.
En Let Them Talk, además de su gran labor como cantante e intérprete, sorprende su gran habilidad como pianista. "Me inclino más por el piano que por la guitarra porque se queda en un solo lugar, que es lo que más me gusta hacer. Las guitarras llevan a los pies a desplazarse de un punto a otro. Me gusta estar sentado."
"Siento que no podría soportar ver esta música confinada en una jaula de cristal, bajo el honorable nombre de la cultura: 'sólo para ser manejada por respetables ancianos de color'. Así, el blues se cavaría la tumba. Esto que digo sirve para el blues como para cualquier otra rama del arte. No imagino a Shakespeare sólo siendo interpretado en The Globe o Bach siendo tocado solo por alemanes circunspectos. Es una tremenda formalidad, y rezo para que Lead Belly nunca esté lo suficientemente muerto para garantizar que esto suceda."
James Hugh Calum Laurie, de 51 años, más conocido como Dr. House, concluye afirmando: "amo esta música, tan auténticamente como sé que se siente, y quisiera que el público la ame también. Y si los que escuchan esto sienten una centésima parte del placer que he obtenido de ella, estamos todos mas allá de cualquier juego".
Fragmentos reproducidos con permiso de Warner Music y The Times Magazine 
 
 
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