5 - Muy amada. Por lo que decía recién: tuve dos camadas de padres. Los verdaderos (muy afectuosos y generosos) y mis hermanos mayores que fueron una especie de padres jóvenes que me llevaban más de 20 años.
1 - Envidio que estén lejos de la muerte y yo cerca.
5 - En parte amado y en parte no amado, lo que fraguó el niño neurótico que sigo siendo.
Rodrigo Noya
1 - Me gustan bastante los chicos, no hay algo particular que no me guste de ellos. Cuando estoy en algún lugar donde hay muchos me divierte mucho verlos y hablar con ellos. A veces, sin son muchos y están todos gritando, puede ser que no me gusten tanto, pero esto pasa raras veces (risas).
2 - Me parece que, a pesar de que crecí y ya tengo 17 años, siempre tuve algo de adulto y algo de chico. En los rodajes siempre estuve con gente más grande que yo y obviamente estaba bastante más tranquilo, aunque cuando me junto a jugar con amigos o gente de mi edad, hago muchas de las cosas que hacía de chico. Estar viviendo en España desde hace casi
dos años ayudó a que madure un poco también.
3 - Yo creo que la más aniñada es mi comportamiento cuando juego a la Play (risas). De verdad, parezco un chico, igualmente vi a más de uno mayor que yo que se pone peor. Otra faceta aniñada es cuando peleo con Agustina. Parecemos dos chicos, pero lo seguimos haciendo porque somos hermanos (risas).
4 - Me gustan mucho los deportes: juego al fútbol, al paddle y, cuando puedo y donde puedo, hago snowboard. También me junto con mis amigos, ya sea a tomar mate o a jugar a la Play, también para salir a bailar, pero me gusta quedarme en mi casa.
5 - Fui muy amado, porque en mi familia los únicos dos chicos éramos mi hermana y yo. No sé si eso es bueno o malo, pero la pasábamos bien.
Susana Rinaldi
1 - La dificultad de comprenderlos cuando tienen un año. De todos modos, la distancia se va achicando.
2 - Ni pienso.
3 - Pregúntenle a Inés, mi hermana.
4 - Demasiado acotado.
5 - Debo haber sido muy amada porque de aquel momento tan lejano no tengo resentimiento alguno.
Magui Aicega
1 - Me encantan los chicos, en general no hay nada que no me guste. Pero cuando se ponen caprichosos, no. De todos modos, entiendo que es un comportamiento típico a ciertas edades, y hay que ser paciente y enseñarles.
2 - No sé, porque uno siempre tiene algo de chico adentro y lo demostrás hasta hoy en día. Pero creo que cuando dejé de darle importancia a las muñecas para salir con mis amigas a una fiestita y estar “linda”. Ahí creo que ya dejé de ser chica.
3-Me encanta ponerme a la altura de mi hijo y jugar como cuando era chica, no hay nada que se compare con verle la carita de felicidad a tu hijo. Es cuando me junto con mis amigas a comer o a tomar mate y hablar de todo, creo que esos momentos son muy importantes.
5 - Muy amada, desde chica jugué al hockey y siempre mis viejos me bancaron en todas, me llevaban, me traían, me dejaban faltar al cole si tenía que viajar por algún torneo con la selección de Buenos Aires. Amaba lo que hacía y siempre amaron todo lo mismo que yo. Sólo pude ser feliz.
Marcos Aguinis
1 - Su notable capacidad para ponerse al día con todos los avances de la cultura y la tecnología. Esa virtud me informa de cuán viejos nos ponemos los adultos.
2 - Cuando vi llorar a mi padre al recibir una carta que le informaba cómo los nazis asesinaron a su padre y llevaron a sus hermanas al campo de exterminio.
3 - Emocionarme con ciertas narraciones o determinados pasajes musicales.Me estremecen y hasta pueden hacerme llorar.
4- Lo exprimo a diario, tanto física como mentalmente. Leo, escribo, converso, hago gimnasia o camino, recuerdo a mis seres queridos que incluyen familiares y amistades y, también, me pongo púrpura como una remolacha cuando discuto sobre las imbecilidades que se cometen en nuestro país y otras partes del mundo. Indignarse puede ser lúdico. Todo eso comprende la vida y a la vida no hay que escamotearle sus poliédricos rasgos. En el comienzo de Liova corre hacia el poder transcribo un aforismo popular: “¿Por qué Dios creó a los hombres? Para que le cuenten historias”. En otras palabras, lo lúdico está en todas partes.
5 - Siento que fui muy amado. Diría más: sobreprotegido. Y creo que eso no es bueno. ¿De ahí surgirá mi solidaridad con quienes sufren el desamor?
Emanuel Ginóbili
1 - De los niños, en general, nada. No creo que pueda haber algo que no te guste de ellos. Tal vez, haya cosas que algún niño hace en un determinado momento, pero nada como generalidad.
2 - Creo que después del primero o del segundo año de secundaria.
3 - Físicamente fui de desarrollo tardío, y creo que mentalmente era más un niño que un púber o preadolescente.
4 - Siempre fui un chico muy inquieto y predispuesto a todo tipo de juegos y actividades. No creo que haya cambiado mucho.
Siempre me gustó mucho jugar a las cartas. De muy chico con mis hermanos y abuelos, ahora con mis amigos, y a veces con mi papá y hermano. Los videojuegos no me gustan mucho, aunque a veces juego a los de los teléfonos.
5No crecí en una familia muy demostrativa, pero sí me sentí muy querido, aprobado en todas mis iniciativas, y apoyado. Mis viejos hicieron todo lo que estaba a su disposición para darme una buena educación y formación.
Carla Conte
1 - Nada, de los niños nada. En todo caso, no me gustan cosas de nosotros, los padres, que se reflejan en los niños. De esas, un montón de cosas.
2 - Creo que nunca. ¡Yo no la abandoné! En todo caso, ella me abandonó a mí y sin consultarme
3 - No tengo una faceta en particular. Ahora que estoy jugando con mi hija todo el tiempo, siento por momentos que somos iguales. Ella me contagia toda la alegría del descubrimiento, del juego, de la vida, es un ida y vuelta constante en el que yo me siento chiquita también, o por lo menos me gusta pensar que miro el mundo a través de ella, como ella me lo cuenta. Y es hermoso.
4 - ¡Muy divertido! Me encanta jugar en familia los juegos de mesa: la generala, el ludo. Me encanta bailar con mi hija. Por suerte es mucho mi tiempo lúdico. Cada vez más.
5 - Creo que fui muy amada, si no, no podría sentir todo lo que siento por mi familia, si no no podría transmitir amor como siento que lo hago. No podemos transmitir sentimientos que desconocemos, que no hayamos vivido en el cuerpo y en el corazón.