Se dice que es una actriz muy querida dentro de lo que se denomina habitualmente como “medio”. Ha trabajado a las órdenes de algunos de los directores de cine más reputados del país, ha formado parte de algunos de los elencos de las tiras más exitosas y ha incursionado en la conducción de televisión y en la dirección de teatro. Claudia Fontán recibió a Quid en el rodaje de la ópera prima de su colega Jazmín Stuart y, entre toma y toma, desplegó su estilo abierto y descontracturado para hablar de su profesión, sus gustos y hasta de algunas de sus dificultades.
——¿Cómo es su personaje en la película de Jazmín Stuart y en qué parte de la trama del film se instala?
Desde mi punto de vista hay una relación entre una madre y su hija. La madre vive en España y la hija en Buenos Aires y se reencuentran a partir de un suceso inesperado: secuestran al que sería el ex marido de mi personaje. Entonces la madre que interpreto regresa al país y, como te decía, ve de nuevo a su hija y tienen un intercambio que demuestra cómo fue y es la relación entre ellas.
——Con su experiencia en cine, teatro y televisión, ¿tiene alguna preferencia?
Creo que cada disciplina tiene sus cosas. Cada una tiene una parte que a los actores nos gusta experimentar. La realidad es que me gusta mucho hacer cine pero se hace bastante poco. Tengo bastante suerte y he llegado a hacer un par de películas por año, pero eso no implica que haya mucha producción local. Entonces cuando tengo la oportunidad de hacer cine la aprovecho.
——¿Sin poner ninguna condición a priori?
No, en cine acepto todo.
——¿Le gusta ir al cine como espectadora?
Me gustaba más ir al cine antes. Me gustaba el cine grande que daba a la calle. Esta cosa del cine de shopping no me gusta demasiado, esto de la escalera mecánica y el pochoclo no me mata. Además siento que no se están estrenando muchas películas buenas. Recuerdo haber estado como loca esperando la última de Woody Allen o de Pedro Almodóvar y ahora siempre tengo la sensación de que hay poco para ver.
——¿Tiene algún personaje pendiente para interpretar?
No, en general creo que hice papeles bastante diversos en mi carrera. Estoy satisfecha, hice reír, hice de mala, hice buena… De todas formas lo que más me gusta hacer a mí es comedia, es donde me siento como pez en el agua. Sobre todo cuando
es tele me gusta mucho jugar escenas de humor todos los días. Me divierte hacerlo y mi imaginación se proyecta siempre para ese lado. Hasta cuando tengo que hacer escenas dramáticas les encuentro siempre algo de humor, no lo puedo evitar.
——Ha trabajado, sobre todo en cine, con algunos de los actores más respetados del país como Norma Aleandro,
Héctor Alterio y otros...
Sí, la verdad es que he ido a sets con cagazo, con esa cosa de decir: “¡Oh, mirá con quién voy a trabajar!” y después me calmé porque resultó ser gente con una humildad enorme para con sus compañeros que, por otra parte, es la misma humildad que los hace verdaderamente grandes. Yo permanentemente insisto en que, según me parece, la gente más humilde es la más grande. Juan José Campanella que me dirigió en El hijo de la novia es un tipo cero divo, con gran humildad en el trabajo y es un genio.
——¿Cuál es su actitud al encarar un rodaje cinematográfico o grabación?
Creo que uno tiene que ir como un títere. Saber que uno es un instrumento para contar una historia.
——¿Se obsesiona con el trabajo?
La previa. Sólo hasta el primer día de grabación. Después me relajo, me pongo en manos del director y confío en él. Pero antes de eso me mata la incertidumbre. El primer día, cuando me pongo la ropa del personaje, me peino como él, paso la letra y esas cosas, me calmo. Por otra parte soy de las personas que no llevan el trabajo a casa. Cuando llego me olvido, nunca veo los programas donde estoy porque es como estar todo el día trabajando, me parece redundante. Me voy de Polka o Underground o donde sea y me olvido del tema hasta que regreso. Por supuesto que en el caso de una tira veo los primeros capítulos para observar, más que nada, si lo que hago está en consonancia con lo que hace el resto de los actores y lo que busca el director, pero más que eso, no. Además, me critico bastante, prefiero no verme.
——Y con los demás, ¿también es crítica?
Tengo mirada crítica sobre todos. Opino. Quizás sea porque me atrae mucho la dirección.
——Dirigió teatro… ¿Dirigiría cine?
Sí. Dirigí teatro, fue una obra que se llamaba Quién es Janet, con Carla Peterson. Me gustó mucho la experiencia, me sentí cómoda. El cine, en cambio, es algo que veo como muchísimo más complicado, tenés que tener una vocación que yo no tengo. El teatro es más directo, más dinámico y simple. El cine involucra demasiadas cosas para las cuales no me siento capacitada. Tenés que ser como un director de orquesta.
——Ahora está en otra tira de Polka...
Sí, un policial con un elenco muy lindo: Mariano Martínez, Carlos Belloso, Nico Cabré y muchos otros.
——¿Disfruta del tiempo libre?
Me gusta no hacer nada, estar con mi hija, cocinar. Pero me reconozco vaga, de modo que no hacer nada, que es algo que a otros los preocupa, a mí me gusta un montón.
——Si hasta tiene un programa de cocina en el canal Gourmet.com...
Es un programa de cocina que es como un lujo en el sentido de que lo hago por lo mucho que me gusta cocinar, son esas cosas que uno hace por placer absoluto.
——¿Siempre le gustó cocinar?
Me podría definir como una cocinera que actúa. De pendeja laburé mucho en restaurantes.
——¿Como chef?
¡No, qué va! Lavando papas.
——¿Y cómo llegó la actuación?
Porque fui de las nenas a las que las mamás las anotan en todo. Iba a teatro, danza, cocina, de todo. Y es algo que agradezco porque me dio un montón de herramientas que utilizo hasta hoy.
——Le gustan el cine, el teatro, la cocina, ¿y la música?
La música me gusta mucho. Lo que me molesta bastante es esta cosa tan actual del suflé. Me resulta mejor el concepto de disco de principio a fin. Me gusta escuchar un disco entero, en la forma tradicional.
——¿Y cuál sería su principal dificultad?
Soy básicamente vaga. Ésa es mi lucha, mi cuestión a superar. Y a veces esto se contradice con los hechos porque suelo trabajar mucho y llego a ser una hincha pelotas total con no delegar, por ejemplo. Nunca llego a un set a cara lavada y me siento para que hagan de mí lo que quieran. Yo sola me maquillo y me peino, algo que me lleva mucho tiempo, pero me cuesta mucho delegar. Ahí tenés otro de mis problemas. Me cuesta delegar, pero soy vagoneta. Qué contradicción ¿no?