Proceso de registro

SOL GABETTA: DESEOS CUMPLIDOS

 

Sol Gabetta prepara una serie de conciertos del músico barroco Giovanni Platti nunca interpretados hasta el momento.
 
Poi Nadia Koval

 

——¿Piensa que el nombre de una persona tiene una carga del destino?
En mi caso tiene un poco de destino. Durante cuatro días me llamaban de una manera diferente. Un par de días me llamaron Stefania. Todo ese tiempo mi mamá estuvo buscando un nombre acorde con mi carácter. Antes de que yo naciera, en mi familia murieron dos nenas gemelas y mi mamá siempre quiso tener otra nena para que la situación no fuera tan dramática. Entonces, decidió llamarme Sol. Para ese entonces, para el año 1981, este nombre parecía extraño y no se permitía registrarlo en los papeles. Pero mi mamá siguió insistiendo y finalmente tengo este nombre.
——¿Cómo siente esta enorme fama que la rodea?
La fama, para mí, no representa nada importante. El reconocimiento sí es importante. El objetivo mayor es saber que hay gente a la que le gusta mi música. Para mí es muy sustancial que el público después de escucharme una vez, vuelva una vez más. Claro que la publicidad ayuda mucho para divulgar mi nombre, pero mi base principal, mi lenguaje, es la música a través de la cual me comunico con los oyentes. Entiendo que con las fotos se puede armar cierta imagen de un artista y que muchos llegan a mis conciertos porque vieron una foto, pero el momento más importante para un músico es el concierto.
——¿Escuchó alguna vez críticas negativas hacia usted?
¡Por supuesto! Nadie es perfecto. Lo que pasa es que en nuestra vida hay un alto porcentaje de maldad y egoísmo. La persona que escribe una crítica negativa demuestra su punto de vista. Lo mismo pasa con la crítica positiva. Para mí son muy importantes mis propias observaciones acerca de lo que hago, una mirada desde afuera. Pienso que la crítica hecha con maldad no sirve para nada ni para nadie.
——Cuando tocó el concierto de Shostakovich con la Filarmónica de Viena bajo la dirección de Valeri Gergiev, ¿qué expectativas y sentimientos guardaba acerca de este director de orquesta?
Gergiev tiene un aura particular. Me gustaba mucho su forma de trabajar. Con gestos muy exactos y no exagerados él sabe lograr un gran nivel expresivo.
——¿La compararon con Jacqueline Du Pré?
Muchas veces. ¡Pero somos totalmente distintas! Tal vez me comparan con ella por el temperamento, por el pelo, por ser chica. Es muy importante salir de esta copia. Lo que pasa es que la gente a veces prefiere ponerte un sello.
——Me gustaría saber si en la grabación de su segundo CD con la música de Vivaldi, tocaba el cello barroco...
No, usaba mi instrumento pero le puse cuerdas de tripa. Ahora estoy preparando otra grabación con música barroca. Y para ésta voy a tener el segundo instrumento, porque paralelamente voy a grabar música moderna. Es difícil ir cambiando las cuerdas todo el tiempo.
——¿Qué sonido le gusta más: el del cello moderno o el del antiguo?
El cello con las cuerdas de tripa da un sonido con más vibración, tiene más volumen. A mucha gente le gusta el sonido fuerte. Pero tocar fuerte es fácil. Es más complicado tocar suave.
——¿Qué es para usted lo más importante en una interpretación?
En primer lugar, la partitura. Es como un testamento que dejó el compositor. Mientras más antigua es la obra, más trabajo requiere para un intérprete comprender aquel lenguaje antiguo. Es muy interesante ver la partitura original de una obra. Pero nada es objetivo en la música. Evidentemente, es el intérprete el que hace la música objetiva. Hay algunos intérpretes que son “dictadores”, que están seguros de su interpretación, tomándola como la única y con esta seguridad tratan de convencer a los oyentes. Hay otros, que son más flexibles y ofrecen al público las variantes A y B. Pero puede pasar que no todos los oyentes tengan preparación musical para poder valorar la interpretación. De todos modos, estoy persuadida de que la materia musical tiene que convivir con la flexibilidad. Mi búsqueda personal se dirige a encontrar distintas opciones, no sólo A y B, sino C y D.
——¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Quiero tocar obras de compositores menos conocidos. En una antigua biblioteca musical encontré doce fantásticos conciertos para cello compuestos en la época de Vivaldi. Nadie los grabó hasta ahora.
——¿A quién pertenecen estas obras?
Al compositor italiano Giovanni Platti. Son conciertos muy interesantes. Las partituras son originales y ahora mis amigos músicos están tratando de pasarlas a la computadora para hacerlas legibles.
——¿Quién te ayuda en tu carrera?
Mucha gente. Principalmente, mi familia. También mi novio, con quien vivo hace seis años. Él también es músico y un agente musical muy importante reconocido mundialmente. Juntos creamos el Festival de Música de Cámara Solsberg. Con él hago todos mis proyectos más importantes. Es un gran manager y es el cincuenta por ciento de mí.
——¿Cuál es tu mayor preocupación?
Creo que mi gran preocupación es la situación de la cultura. Me acuerdo de unas palabras de Jorge Luis Borges: “A una persona muerta de hambre se la puede llenar rápidamente con un pedazo de pan y vino, pero a una persona muerta de hambre de cultura no se la llena en toda una vida”.

 

 
 
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