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Abel Pintos: Con acentos de todo el mundo

La historia musical de Abel Pintos (Bahía Blanca, 1984) empezó a escribirse desde pequeño. Sus primeros pasos fueron a los 11 años y, dos años después, ya estaba grabando un disco producido por León Gieco y presentándose en el festival de Cosquín, la prueba de fuego para cualquier exponente del folclore.
El nombre de aquel debut discográfico de 1998 sonaba a declaración de principios: Para cantar he nacido. Al año siguiente se relacionó con otro referente suyo, Víctor Heredia, al incluir una versión de “Ojos de cielo” en su segundo material, Todos los días un poco. Fue el primer hit de su incipiente carrera, su carta de presentación ante el gran público, siendo todavía un adolescente de 15 años.

Y,como si fuera poco, en 2001 llegó a grabar con Mercedes Sosa “Himno de mi corazón”, el clásico de Los Abuelos de la Nada, para su álbum Cosas del corazón. Un sueño hecho realidad para alguien que decidió dedicarse a la música gracias a ella. Pero su carrera no solo estaría apoyada en versiones de artistas populares. A partir de Sentidos (2004) inauguró una faceta como compositor (firmó once de las trece canciones) que seguiría puliendo disco a disco. Su primer éxito propio llegaría con “La llave” en 2007, que tenía aquel estribillo dulzón de “vas a entrar sin pedirme la llave”. Distintos tipos de reconocimientos y galardones, como los Discos de Oro y los premios Gardel, comenzarían a lloverle año tras año. El chico de Bahía Blanca dejaba de ser una simple promesa de la industria para convertirse en un consagrado.

La segunda década del siglo XXI lo encontró volcado hacia el pop, algo que pudo comprobarse en las melodías de Revolución (2010). Aquella revolución era interna: sin proponérselo, su carrera estaba atravesando un cambio radical. Ya bordeaba los quince años arriba de los escenarios, era joven y lleno de experiencia a la vez. Para celebrarlo festejó el aniversario redondo con un show en la Ciudad Sagrada del Pueblo Quilmes, ubicada en Tucumán, donde registró el CD/DVD en vivo Sueño dorado, repasando lo mejor de su repertorio. Retomando el trabajo de estudio, en 2013 publicó Abel, material que se convertiría en Disco de Diamante (200.000 copias vendidas) y el cual le valdría un Premio Gardel de Oro.

El éxito se reflejaba en sus shows: hizo siete presentaciones en el Luna Park y cerró el 2014 con un concierto en el Estadio Único de La Plata frente a 25.000 personas, que después fue editado bajo el nombre de Único.  ¿Y en el exterior? El primer país europeo que conquistó fue España. Hizo un tour por todo el país y hasta el propio Joan Manuel Serrat lo invitó a cantar un tema en el Palacio de los Deportes de Madrid. “Ya todo está listo para el concierto del maestro Serrat. Estoy ultra emocionado. Ultra”, tuiteó el argentino un rato antes de subir al escenario. Y, al bajar, agregó: “Esta noche fui a la universidad”. Otro sueño cumplido.

De regreso a casa, hizo una seguidilla de tres Luna Park, coronando los festejos por sus veinte años de carrera, y volvió a la Madre Patria para grabar su disco siguiente con producción del cantante español Leiva. El título sería el mismo que la cantidad de álbumes editados hasta esa fecha: 11. Y no solo fue publicado en Argentina y España, sino también en México y Colombia, dos audiencias imprescindibles para su conquista latinoamericana. El nuevo material fue respaldado por una gira de 45 conciertos en 35 ciudades argentinas durante cien días, que culminó en diciembre de 2017 con dos noches en el Estadio de River Plate. Como souvenir para los fans quedó el CD/DVD La familia festeja fuerte. El año siguiente realizó giras por por Perú, Chile, Paraguay y Costa Rica, y lanzó el single “Cien años”, con un video filmado en el mágico paisaje de la localidad de Villa Epecuén, provincia de Buenos Aires. Allí, entre las ruinas de la ciudad deshabitada, Abel entona: “Ahora, y en cien años más, las cosas van a ser igual”.

El año 2019 lo encontró tocando por todo el país. Cerró el año con Universo paralelo, tres shows sinfónicos en el estadio Movistar Arena donde cantó todos sus éxitos acompañado por una orquesta y hasta se dio el lujo de reversionar algunos de sus temas preferidos como “Cuando ya me empiece a quedar solo” de Sui Generis. “Fue una experiencia artística y emocionalmente alucinante”, cuenta hoy. “Me divertí y aprendí muchísimo en todo el proceso. Cada canción, en su nueva versión, me resultó un viaje muy intenso”.

−¿Por qué eligió “Cuando ya me empiece a quedar solo” para cantar?

Es la primera canción que escuché en la voz de Mercedes Sosa (mi referente máximo en la música desde los 5 años y hasta el día de hoy) y siempre me emociona escucharla a través suyo. Durante muchos años esperé sentir que tenía la oportunidad de hacer una versión en formato sinfónico, con lo majestuoso que
podía resultar ese contexto para semejante obra, me parecía una ocasión inmejorable. Espero haberle hecho honor a la oportunidad y a la canción.

−¿Se editará algo grabado?

Grabamos y filmamos las tres noches, pero aún no decidimos cuándo ni en qué formato  vamos a compartirlo con el público, porque el siguiente paso en mi carrera es la edición de mi nuevo álbum, con canciones nuevas, este año.

−¿Por qué lado irá el nuevo material?

Aún estamos produciendo las canciones, es algo temprano para hablar de un look específico. Lo que sé perfectamente es que va a tener acentos de distintos lugares del mundo porque tuve la oportunidad de escribir canciones con artistas de varios países como Gian Marco (Perú), Kany García (Puerto Rico, al igual que Tommy Torres), Yotuel Romero (Cuba), Beatriz Luengo, Diego Cantero y Vanesa Martin (los
tres españoles).

−A lo largo de su carrera empezó por el folclore e incursionó en el pop, pero también tiene su veta rockera, ¿Cómo maneja esa versatilidad?

Me gusta la música de todos los géneros. Los géneros y sus estéticas son herramientas para mí, así los veo, para poder construir lo que más me ocupa, que es lo que digo en cada canción, y la forma más directa y sencilla de que eso se pueda interpretar del modo más fiel posible a lo que siento al momento de crear.

−Otro plus: tuvo la chance de cantar con León Gieco, Mercedes Sosa y Víctor Heredia, entre muchos otros referentes e ídolos suyos, ¿Con quién le gustaría cantar, que todavía no lo haya hecho?

Me encantaría colaborar con Marc Anthony y Rubén Blades.

−¿Se imaginó alguna vez que sus canciones iban a formar parte del cancionero popular argentino, llegando a gente de todas las edades?

Llegué a desearlo mucho (sigo haciéndolo) pero jamás me imaginé de qué modo iba a suceder (y me sigue sorprendiendo).

−Es muy activo en Instagram, hace transmisiones en vivo y tiene más de un millón de seguidores, ¿Cuál es el tipo de comentario que más recibe?

Me cuentan mucho cómo viven los conciertos, de qué manera entraron en contacto con mi música y qué significado les dan a las canciones.

−¿Cómo hace para cuidar su vida privada en estos tiempos de redes sociales y gente con celular en todos lados?

De un modo muy natural: sé hasta dónde quiero mostrar y cómo. Cuando algo se da a conocer sin haber elegido el momento o la forma, no me molesta, entiendo que la curiosidad que despierta una persona reservada, a veces, puede ser mucha.

−En el verano giró por varias ciudades argentinas y uruguayas, ¿qué cosas no pueden faltar en sus viajes?

Además del mate, obviamente… Libros y cargadores de batería (¡hoy todo tiene un cargador!).

−¿Qué está leyendo últimamente? En su Instagram apareció con un libro de Sergio Bizzio y también hablando de la Divina Comedia…

Justamente, estoy releyendo la Divina Comedia y entrando, por otro lado, en contacto por primera vez con Albert Camus a través de El primer hombre.

−¿Para cuándo su autobiografía?

Cuando sienta que tengo más anécdotas que contar que cosas por vivir o experimentar por primera vez.

−Por último, ¿qué tres consejos le daría a un músico que está recién empezando?

Primero, que estudie. Segundo, que se divierta sin concesiones haciendo música. Tercero, que no sienta que está capacitado para dar consejos a otros músicos (risas)