Sergio Oste

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Descripción
Formato: LIBROS
Editorial: Dunken
Encuadernación: Tapa Blanda
Idioma: Español
ISBN: 9789878549866
Páginas: 224
Dimensiones: 23 x 16 cm
Fecha Publicación: 12/2025

Sinópsis
Agradezco a la existencia las experiencias vividas, el precio es hacerlas conocer. Comunicar lo vivido no es un acto de vanidad, sino de entrega: es poner a disposición de otros esas herramientas forjadas en la experiencia. La inteligencia colectiva es el nutriente indispensable para el éxito de cualquier organización social, las realizaciones auténticas nacen del diálogo, del encuentro de saberes, del cruce de historias. En este camino de pensamiento compartido, no puedo dejar de afirmar una verdad esencial: No hay sociedad sin Estado, y no existe el Estado sin la sociedad. Ambos son expresiones complementarias de una misma voluntad colectiva: la de organizarnos, protegernos, desarrollarnos y construir futuro. Pensar al Estado como ajeno a la sociedad es desconocer su esencia; del mismo modo, excluir a la sociedad de las decisiones estatales es vaciar de legitimidad toda forma de poder. La salud del Estado es la salud de la sociedad. Cuando el Estado funciona con justicia, transparencia y equidad, la sociedad florece. Cuando el Estado se debilita, se deshumaniza o se convierte en herramienta de unos pocos, el cuerpo social entero enferma. Defender la vitalidad del Estado es, en definitiva, defender la dignidad, la inclusión y el bienestar colectivo. En ese sentido, creo que el sistema de gobierno parlamentario conjuga la idea de la inteligencia colectiva, el poder de lo colectivo, y al mismo tiempo fortalece el federalismo y acerca el poder al pueblo. En lugar de concentrar decisiones en una figura unipersonal, distribuye la responsabilidad en órganos representativos que expresan la pluralidad del pueblo. Es un sistema que obliga al diálogo, a la construcción de consensos y al control recíproco; fortalece la rendición de cuentas y abre canales más directos entre el pueblo y sus representantes. Debemos construir un futuro donde el éxito ya no sea solo individual, sino colectivo, democrático y profundamente humano. En tiempos de desencanto con las instituciones, vol ver a pensar en formas más participativas de gobierno es también un acto de esperanza democrática.