Emile Zola
| 3 cuotas de $10.633,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 1 cuota de $31.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 2 cuotas de $15.950,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 4 cuotas de $7.975,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 3 cuotas de $10.633,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 5 cuotas de $6.380,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 6 cuotas de $5.316,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 1 cuota de $31.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 1 cuota de $31.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.900,00 |
| 2 cuotas de $18.875,23 | Total $37.750,46 | |
| 3 cuotas de $12.897,17 | Total $38.691,51 |
| 3 cuotas de $13.592,59 | Total $40.777,77 |
| 3 cuotas de $13.734,01 | Total $41.202,04 |
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Sinópsis
Con La conquista de Plassans (1874), la cuarta novela del ciclo, Zola vuelve al lugar de origen de los Rougon-Macquart, la pequeña ciudad de Plassans, inspirada en Aix-en-Provence. Aquí, en la engañosa tranquilidad de la provincia, el matrimonio formado por los primos Marthe Rougon y François Mouret (de la rama de los Macquart) vive cómodamente de las rentas después de haberse retirado de un negocio de vinos, aceites y almendras. Alquilan la planta superior de su casa a un extraño sacerdote, el padre Faujas, sucio y pagado de sí mismo, que en poco tiempo crea una institución benéfica para hijas de obreros y un círculo para la juventud, y que paso a paso se va ganando a toda la población, dividida entre seguidores de la dinastía de los Orleans y partidarios acérrimos prácticamente esbirros del emperador Luis Napoleón III. Marthe y François, por su parte, verán cómo no solo su ciudad sino su propia casa dejan de ser suyas: ellos mismos son desposeídos de su personalidad, abocados al éxtasis religioso y a la locura. Rose, su vieja sirvienta, finalmente lo resume así: «La vida entera está hecha solo para llorar y montar en cólera». Zola dirige esta feroz crónica de una invasión con un pulso vertiginoso pero firme y un ojo agudísimo y sarcástico.
