Julian Varsavsky
| 3 cuotas de $9.100,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 1 cuota de $27.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 2 cuotas de $13.650,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 4 cuotas de $6.825,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 3 cuotas de $9.100,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 5 cuotas de $5.460,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 6 cuotas de $4.550,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 1 cuota de $27.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 1 cuota de $27.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 2 cuotas de $16.153,41 | Total $32.306,82 | |
| 3 cuotas de $11.037,39 | Total $33.112,17 |
| 3 cuotas de $11.632,53 | Total $34.897,59 |
| 3 cuotas de $11.753,56 | Total $35.260,68 |
| 1 cuota de $27.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
| 1 cuota de $27.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.300,00 |
Sinópsis
Este relato de viaje por Japón pone el foco en la robótica, la virtualidad y la sexualidad: el cronista se aloja en un hotel atendido por robots, recorre el país por segunda vez, durante cuarenta días, durmiendo en hoteles cápsula; asiste al campeonato mundial de fútbol de robots, visita una universidad de robótica y una smart-house, y se sumerge en el submundo del ocio para solitarios y la tecnoerotización de la vida a través de muñecas y hologramas. Luego se acerca a la cultura pop del cosplay, el manga y el animé. Y tiene la sensación de alunizar. Llegado a cierto punto, el caminante se detiene a pensar por las noches encerrado en hoteles cápsula: necesita conectar con lo subyacente y reactivar la mirada leyendo la obra del filósofo Byung-Chul Han. Y sufre un choque cultural al ver que, detrás de lo visible en la hipermodernidad japonesa, late una sacralidad milenaria configurada durante mil quinientos años, con una lógica muy potente, distinta a la del tecnocapitalismo occidental.Recorrer las ciudades japonesas es atravesar una distopía arcaico-futurista, una superficie high-tech bajo la cual perviven la raíz animista de la naturaleza del shinto, la impermanencia del zen y la ética samurái: Japón no es tan moderno como parece. Detrás de un holograma humano y de una lolita del J-Pop, late una deidad; bajo el hotel cápsula hay una casa medieval; en el robot de compañía habita un espíritu ancestral; en el salaryman preexiste un samurái, y en el CEO un shogun; la sirvientita victoriana del maid-café repite ecos de la geisha; en la obediencia laboral sobrevuela el fantasma de Confucio; y en el minimalismo de la arquitectura de vanguardia está el vacío del zen. La mirada de este viajero percibe una sociedad algo triste, atrapada en el cansancio laboral y en un panóptico digital de ilusoria libertad.
