Sheila Fitzpatrick
| 3 cuotas de $13.466,67 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.400,00 |
| 1 cuota de $40.400,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.400,00 |
| 2 cuotas de $20.200,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.400,00 |
| 4 cuotas de $10.100,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.400,00 |
| 3 cuotas de $13.466,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.400,00 |
| 1 cuota de $40.400,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.400,00 |
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| 2 cuotas de $23.904,68 | Total $47.809,36 | |
| 3 cuotas de $16.333,72 | Total $49.001,16 |
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Sinópsis
Este es un libro acerca de la vida en la Rusia urbana en el apogeo del estalinismo. Trata de viviendas comunitarias atestadas, de esposas abandonadas y esposos que no pagaban los alimentos de sus hijos, de falta de comida y ropa, de colas interminables que consumían la jornada de las amas de casa. Trata de la queja popular ante estas condiciones y de cómo reaccionó el gobierno. De los laberínticos trámites burocráticos que convertían la vida cotidiana en una pesadilla, y de las formas en que los ciudadanos de a pie intentaban eludirlos, entre ellas el sistema omnipresente de influencias y conexiones personales. Trata de lo que significaba ser un privilegiado en la sociedad estalinista, o uno de los tantos millones de marginados o parias. Trata de la vigilancia policial y las epidemias de terror. Con una narrativa vívida, exacta y coral, y con una destreza deslumbrante para reconstruir toda una época, Sheila Fitzpatrick revela cómo, entre fines de los años veinte y comienzos de los treinta, al calor de los planes de industrialización rápida y la colectivización de la agricultura, se produjo una desarticulación social masiva, con el desplazamiento de millones de campesinos a las ciudades y el pasaje de una economía de mercado a una basada en la planificación estatal centralizada. El Estado se convirtió en un regulador incansable de la vida y en el único distribuidor de bienes. Surgió así el Homo Sovieticus, una especie cuyas habilidades más desarrolladas incluían cazar y recolectar en un entorno urbano marcado por la escasez. Para eso movía contactos; era un operador, un oportunista, pero por sobre todas las cosas un sobreviviente. En el marco de un Estado revolucionario que lideraba el derrumbe de las viejas jerarquías y los viejos valores, muchos en especial la juventud urbana y los jóvenes campesinos escolarizados que accedían a posiciones antes reservadas a una élite aceptaron el sacrificio porque veían en el socialismo un proyecto modernizador y un horizonte utóp ico, la única vía para superar el atraso y alcanzar el porvenir. Atendiendo a las vicisitudes de una vida cotidiana atravesada por la excepcionalidad y los sobresaltos, pero también a los relatos que circulaban entre los ciudadanos para darle sentido a la dificultad extrema, Sheila Fitzpatrick ha escrito un libro fascinante sobre las estrategias de las personas comunes, entre la desesperación y el cálculo, entre la victimización, la pasividad y las convicciones genuinas.
