Maria Emilia Buffa
| 3 cuotas de $8.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 1 cuota de $24.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 2 cuotas de $12.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 4 cuotas de $6.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 3 cuotas de $8.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 1 cuota de $24.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 1 cuota de $24.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 2 cuotas de $14.200,80 | Total $28.401,60 | |
| 3 cuotas de $9.703,20 | Total $29.109,60 |
| 3 cuotas de $10.226,40 | Total $30.679,20 |
| 3 cuotas de $10.332,80 | Total $30.998,40 |
| 1 cuota de $24.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 1 cuota de $24.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
Sinópsis
Una joven criada en un pueblo donde el dogma dicta cada gesto decide que su salvación tiene otro nombre. Cuando llega a Buenos Aires con una dirección anotada en el cartón de un paquete de cigarrillos y la certeza de que el mundo le debe algo más grande, encuentra a un hombre que encarna todo lo que los libros le prometieron: el caos, la belleza, la destrucción. Lo que comienza como una elección se convierte, sin que ella lo advierta, en una liturgia sin salida. Dios no vive en Buenos Aires transcurre en dos territorios que se responden y se contaminan: el pueblo provinciano de certezas asfixiantes y la capital que devora sin preguntar. María Emilia Buffa construye una voz narrativa de una intensidad poco frecuente, capaz de sostener la contradicción entre la devoción religiosa y el abandono más extremo, y el deseo de trascendencia frente a la autodestrucción sistemática. Una novela que interroga con honestidad incómoda los límites del amor convertido en idolatría y de la búsqueda espiritual llevada hasta la rendición absoluta. La autora no juzga a su protagonista: la acompaña en su descenso. Porque hay ciertos credos que no distinguen entre el altar y el abismo.
