Anonimo
| 3 cuotas de $14.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 1 cuota de $43.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 2 cuotas de $21.750,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 4 cuotas de $10.875,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 3 cuotas de $14.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 1 cuota de $43.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 1 cuota de $43.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 2 cuotas de $25.738,95 | Total $51.477,90 | |
| 3 cuotas de $17.587,05 | Total $52.761,15 |
| 3 cuotas de $18.535,35 | Total $55.606,05 |
| 3 cuotas de $18.728,20 | Total $56.184,60 |
| 1 cuota de $43.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
| 1 cuota de $43.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.500,00 |
Sinópsis
Quien quiera enterarse de lo que en realidad ocurrio en las postrimerias de la Segunda Guerra Mundial tendra que preguntarselo a las mujeres. Y es que, entre las ruinas, los hombres demostraron ser el ´sexo mas debil´. Asi lo ve la autora de este libro, que vivio el final de la guerra en Berlin. Sus observaciones, exentas de toda autocensura, fueron publicadas por primera vez por un editor norteamericano en 1954, gracias a los esfuerzos de Kurt W. Marek, critico y periodista, a quien la autora confio el manuscrito. Ademas del epilogo que Marek adjunto a dicha primera edicion en ingles, Anagrama recoge aqui una introduccion de H. M. Enzensberger donde relata las vicisitudes por las que han pasado estas memorias desde su creacion y la razon por la que la autora decidio no revelar su identidad. En este documento unico no se ilustra lo singular sino lo que les toco vivir a millones de mujeres: primero la supervivencia entre los escombros, sin agua, sin gas, sin electricidad, acuciadas por el hambre, el miedo y el asco, y despues, tras la batalla de Berlin, por la venganza de los vencedores. No hay rastro aqui de aquella autocompasion que padecieron los alemanes derrotados. Una serenidad desilusionada, una reflexion insobornable, una observacion despiadada y un humor macabro caracterizan este diario. Tambien queda patente su superioridad interior, al ser capaz de establecer diferencias incluso entre los soldados rusos que violaban y saqueaban. El deseo expreso de la autora fue permanecer en el anonimato. Este solo motivo desautoriza cualquier especulacion sobre su identidad.
