Mary Gaitskill
| 3 cuotas de $8.666,67 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 1 cuota de $26.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 2 cuotas de $13.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 4 cuotas de $6.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 3 cuotas de $8.666,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 1 cuota de $26.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 1 cuota de $26.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 2 cuotas de $15.384,20 | Total $30.768,40 | |
| 3 cuotas de $10.511,80 | Total $31.535,40 |
| 3 cuotas de $11.078,60 | Total $33.235,80 |
| 3 cuotas de $11.193,86 | Total $33.581,60 |
| 1 cuota de $26.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
| 1 cuota de $26.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.000,00 |
Sinópsis
¿El año pasado perdí a mi gato, Gattino. Era muy joven, de solo siete meses, apenas un adolescente. Lo más probable es que esté muerto; no lo sé¿. Así comienza este libro íntimo y conmovedor. Durante un retiro de escritura en la Toscana, Mary Gaitskill rescata a un gatito de la calle ¿flaco, medio ciego¿ y se lo lleva a su casa en Estados Unidos, de donde desaparece a las pocas semanas sin dejar rastro. A partir de entonces se desata una búsqueda desesperada, casi irracional: pega carteles, arma trampas, interroga a cada vecino, consulta vidente tras vidente, deja ropa sudada en el campo, traza un sendero de excrementos sobre la nieve. Nada funciona y, pese a ello, la exploración frenética no se detiene: el dolor se desplaza hacia un territorio interior. Recuerda la muerte lenta de su padre, y su vínculo complejo con dos niños, César y Natalia, a los que nunca sabe cómo ayudar. Gaitskill indaga con maestría en la naturaleza del amor y la pérdida sin un gramo de sentimentalismo ni ninguna voluntad de aleccionar. Tiene un ojo prodigioso para capturar el detalle revelador, y una precisión quirúrgica en sus observaciones. Su estilo resulta tan vívido e intenso que el lector no puede sino sentir su mismo desconsuelo. El gato perdido demuestra cómo de la ausencia puede emerger una forma inesperada de conocimiento.
